Hay que quererla por lo que es, por esa ciudad que nos ha dado tanto y que nos seguirá dando. No
¡No!
Recórrela, aprecia sus calles, sus edificios, sus monumentos, su gente. A esa gente que la recorre todos los días sin quejarse. La que trabaja ahí y la ama por ser su sustento diario y también a los que creen que están estancados en esta ciudad sucia, pero que si estuvieran fuera de ella, no estarían cómodos, siempre pensarían en ella, con malos o buenos recuerdos, no importa, la añorarían.
Ella es parte esencial del nombre de nuestro sitio, una ciudad, nuestra ciudad, una universidad, nuestra universidad, las dos palabras las hemos amalgamado, mejor dicho las hemos emparejado, con el único propósito de vivir en las dos, en un mismo respiro, en un solo instante, vivimos en esta, nuestra Ciudad Universitaria. Hay otras universidades que también tienen su nombre, pero eso es lo de menos, esta es la que nos pertenece, la que conoce nuestros nombres,
Ellas no esperan nada de nosotros. Pero nos hemos dado cuenta, que aunque a la ciudad la sintamos lejana, aunque sólo
La universidad por su parte sigue siendo nuestra casa, dentro de la otra casa. Dentro de la más grande, por eso, eso de Ciudad Universitaria, aunque ya haya estadios de fútbol que se llamen así u otras universidades que aclamen el mismo nombre. Nos lo hemos adueñado, lo hemos usurpado, y qué, al igual que los otros lugares, también nos lo merecemos. Así que esta es nuestra Ciudad Universitaria. Te invitamos a que la explores, la camines, la admires y que te enamores de ella, nosotros, por nuestra parte ya lo hicimos,
¿no te da envidia?
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