23/9/09
Otoño 2009
Además han pensado alguna vez ¿por qué se celebra el día de los muertos?
Encontrarán la respuesta en la próxima edición…
31/5/09
Primavera 2009
Ciudad Universitaria primavera-2009, está dedicada a los poemas participantes del concurso poético de la Asociación de Estudiantes de Español (AEE). Los jueces del concurso fueron, el poeta Néstor Díaz de Villegas, Fabio Chee, estudiante de doctorado en la universidad de California en Irvine y la profesora Paola Marín (CSULA). En esta edición incluimos los poemas participantes y a los ganadores.
Uno de los principales objetivos de AEE es PROMOVER LA CULTURA EN EL CAMPO DE LA LENGUA HISPANA. De allí la importancia de este certamen de carácter literario desarrollado en la modalidad de concurso de poesía, cuyo objetivo era incentivar la imaginación, la creatividad, la sensibilidad y el interés por la creación poética en los estudiantes de español de CSULA. Igualmente, pensamos que el arte es fundamental para crear un sentido de comunidad, sobre todo cuando ha sido producido por aquellos más cercanos a nosotros. Muchas gracias a todos los que participaron en el concurso poético y a sus ganadores.
atte:
Ciudad Universitaria
(esta edición es la última que estará a cargo de Thania Muñoz. La próxima Ciudad Universitaria será liderada por nuevos directores.)
Primer Lugar: Adán Pereira
el jurado afirmó,
"no se remonta a la abstracción del signo o de la metáfora muerta. Hasta goza de cierta libertad gramatical debido a su intertexto lingüístico".
Conocido de la Noche
De la noche soy conocido
Amigo de las sombras soy fiel
De la luna llena testigo
Y de noches frías en la piel.
Caminé puentes de East LA
Amaneceres en Hollywood
Bajo arboledas en Brentwood
Evitando el ojo de la ley.
Tome el freeway hasta el mar
Caminé en la playa sin parar
Hasta que aquel sol detúvome
Retorno a casa forzándome.
Manejé hasta terminar
El combustible, sin detener
Perdido en algún bulevar
Sin intenciones de saber.
Visite cantinas y cafés
Hable igual con vagabundos
Que me mostraron cómo andar
Sin ser visto, en las noches
De Downtown.
Hubo noches de lluvia
Resbalando en el cristal
Deteniendo tan sólo
La velocidad
Pero sin detener esta ansiedad
De tenerte en este auto
Que no deja de soñar
Con tu compañía al volante
Con tu perfume y tú besar.
Hubo noches de fuegos
En las colinas sin parar
Cenizas cayendo como nieve
Como cenizas quedaron de tu amar.
Primer Lugar: Jesús Gastelum
el jurado afirmó,
"por medio de la metáfora logra hacer de la noche un ser vivo y multiforme, espejo del poeta".
La Noche Sepulta...
La noche sepulta al sol bajo los cerros oscuros.
Una yegua de angustia se desboca por el barranco.
Pálido entre ciénagas de revueltas súplicas.
Mi alma estirada y enferma de turbios alientos.
Fue en la extraña, la vieja y extraña soledad
que la lluvia vagaba su extraviado lamento.
El sueño arrastrado en la perdida hojarasca.
Libre, rodando en el viento del otoño sombrío.
De pronto el cielo acarreaba las nubes lejanas.
La luna hacía blanquear sobre las velas errantes.
Tanta ilusión inmensa venida de golpe.
Hasta que el cielo de pronto volvió su antigua mirada...
¡Pánico de sacudidas montañas! ¡Evacuación
de tormentas! ¡Violento escape de los mares!
Mi vida fue a tu puerta a golpes y gritos de llanto
locamente extraviada entre la muerte de los días perseguidos.
No fue sino el invierno, la fría y amarga tristeza
que esperaba de asalto en su hambriento silencio.
Crucé en el ajeno desvelo de la ausencia profunda.
Me acerqué demasiado al andamio del alba.
Débil en el cuerpo y la angustia devuelta.
Acechado hacia el olvido bajo miradas de angustia.
Grave, desbocado, moribundo, colgado en la cruz de tu nombre.
Clavado entre el amor y la sólida pena de tu alma.
Ah, cómo no arrancar la ira de la historia ardiendo.
Cómo no escupir en ella la cólera del crudo anhelo.
Eras la trémula ansiedad, la sorda ilusión aferrada,
y la palabra blanca teñida por el pecho abierto.
¡Oh los abrazos forzados! ¡Oh las miradas desviadas!
¡Oh la furia combatida en la garganta de un volcán!
Como un ave busqué la cima más atrevida del cielo,
y el cielo atrevido me tumbó de la cima como un ave.
Invasor derrotado. Nocturno derrumbe de incendios.
Sobre ti derribaron las grandes torres del cielo.
Sobre ti sacudían las salvajes cadenas sin cesar
frente a ella con los ojos erguidos de una estatua.
Tiempo desnudo que descubrió las ruinas quemadas.
Fue el temporal desterrando la vida en su enorme revuelo.
Aún detuve la muralla vencida de esperanza.
Aún dejé escapar la sombra del ávido anhelo.
Himnos de luto que en las luchas cerraron el cielo.
Apenas los cadáveres yacen cimentados en el sepulcro.
Ya la niebla abandona el corazón en el crepúsculo
deshabitado como un pueblo de guerras y diluvios.
Evoca mi alma y solloza de pavor en tu recuerdo sangrante.
La noche levanta a todo difunto del cementerio latente.
Una gaviota olvidada atraviesa el cielo vacío.
Invaden ciegas serpientes tras la costa del mar.
¡Ah tirante serpiente! Eres atroz y voraz y bestial
repartiendo noctámbulas medusas feroces.
Segundo Lugar: Jardiel Ferreyra
Invisible
Ya con firmeza insisto:
¡Oh! Mi amada soledad,
Ya no me causas ansiedad.
Ya mil veces lo repito.
Soledad no eres fría.
Me lo han dicho Poetas,
Con versos en las libretas.
Eres luz de mediodía.
Poetas de otro mundo.
Nuestras vidas en caminos,
Unidas por un destino.
Con un sentido profundo.
Mis caminos son delicia:
Cuando entre la soledad,
Me cobija su tempestad.
Adoro su acaricia.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco.
Otra vez me atormento.
Cinco segundos sin rumbo,
Han cambiado por completo,
La estética del mundo.
Un mundo manipulado.
Siempre los mismos tiranos.
Un destino controlado.
Otra vez la avaricia.
Caricias sin espíritu.
Naturaleza perdida.
Caminos hechos de oro,
Sin libertad de salida.
Modernidad tan temible.
Ya soy individualista,
En tu afán capitalista.
Me tienes tan invisible
Soledad no atormenta.
Ahora invisible soy.
Mi corazón tan oculto,
Eso si causa difuntos.
Ayer, yo no conocía.
Ahora, no me conocen.
Hoy material me cobija.
Dinero, lujo…material.
Me miras y me escuchas:
Pero nadie comprendido.
Guau, Pío, Miau, Cuac, Quiquiriquí,
Por dentro, soy, seré…
Por dentro, eres, serás…
Por dentro, es, será…
Por dentro, somos, seremos…
Por dentro, son, serán…
Nada, Ni Polvo, Nada…tan solo.
Alejandro Barco
La rima de tu muerte
Rima que te rima
Esta culpa mía
De un fatal error.
Rima que te rima
La única flor
Que erguida toda sobrevivió
A una noche negra de juego
Y de horror.
Triste poesía de ritmo lento al nacer
Repiquetea fuerte en cada oro amanecer.
Esperanzada en sus versos
Anhela poesía ser,
Pero la luna rebelde señala
Que hoy tampoco puede ser.
Esta poesía no claudica y no muere,
Porque poesía quiere ser.
¿Tendrá paralelismo?
¿O tal vez repetición?
¿No alcanza su abismo?
¿O su aceleración?
¿Y yo? ¿Tendré perdón eterno por causar tu muerte, mi amor?
¿Seré realmente un asesino de tu bello esplendor?
El verso de mi poesía ni brilla ni da calor
Solamente oscurece en el frío de mi dolor.
Su onomatopeya rara y bella
Saltó y gritó
Y con exclamaciones terminó
Con una estrofa atroz.
Tú también la protegiste, la perpetuaste
En el suave y blanco aire de tu voz.
Rima que no te rima el verde
Porque el negro es mi color.
Caprichosa poesía yo sé
De tu valor
Porque un día un verde
Triste y tétrico me lo contó.
¿Y tú, mi amor? ¿Serás la víctima blanca que todo perdona por un amor?
¿Podrás vivir la oscura muerte como lo hago yo?
Esta mi poesía se agita perenne
Se ríe y alegra en su canción,
Mientras filosos recuerdos retumban e inquietan
Todo mi corazón.
¡Aprieta el gatillo! ¡Aprieta el gatillo!
Gritábamos ellos y yo.
Ese juego absurdo y estúpido apagó tu voz
Y cerró por siempre tu dulce mirada, mi amor.
¡Horror! Dios me gritó con todo furor.
Ya inmerso en desolación,
Escribí palabras melódicas
Buscando razón.
Y así esta poesía nació
Y todo lo superó,
Delicada y pretenciosa
Como lo era siempre tu dulce amor.
Un duelo profundo y gris frustración
Atormentaron todo mi mundo,
Todo mi yo.
Rima ¡oh consuelo!
Hoy te invento para ser mi salvación.
Rima que te rima
La desgracia eterna
Que sufro sin su amor.
Rima que te rima
La única flor
Que hoy poza en su tumba,
Lúgubre y precursora
De una noche de juego
Y de horror.