18/12/09

¡Gracias!

Ciudad Universitaria les desea un prospero año nuevo y les agradece a todos por ser parte de nosotros a través de sus palabras.




No sigas el camino; ve por donde no halla vereda y deja una huella.

- Anónimo

Rondaba la Ninfa...

Por: Jesús Gastelum

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Este es un relato de una hembra que, al causar algunos hombres,fue forzada en las callejas de una ciudad.
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La misma ninfa cuéntame su grave historia al comenzarmas después los versos quiébranse del llanto en su cantar.
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Rondaba la ninfa por los campos silvestres.La luna a lo alto ardía llamando en sobresalto las más feroces bestias del bosque silencioso. El viento levantábase y cantaba de lujuria,cuando unos ojos grandes fulguraban los verdialesacechándola en las llamas del crepúsculo muriendo.Un lobo aullaba entonces en la cima de unos cerros y clamábale a la luna en soledad del cielo negro.La ninfa así espantada en su camino se perdió al tropezar una serpiente que furiosa le clamó:“las aguas y amapolas también descansan.”
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Orgullosa y ciega ella sus pasos continuabahacia un camino acorralado entre ciénagas oscuras.Y en los brazos de un arbusto despertose una lechuza bajo algunos viudos cantos despertándose otros cuervos.La ninfa estremeciose entonces bajo algunos pinosal oír estas palabras de esos pájaros sangrientos.“ no andes por los campos de las almas que reposan.”
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Y cesó el relato apenas la hembra sollozando.
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Su blanco rostro sonrojose al presenciar su desventura irremediable. A su espalda abrían su boca los pantanos tragársela queriendo, mientras se quemaba ya la luna como una cruz de luto bajo el cielo. Su mirada ella torció cuando volvíase hacia atrás descubriendo los dientes centelleantes que su carne perseguían. Surgía entre las ramas un aroma inmundo de moscas. Ella aligeró su huida entonces pero ya su cuerpo arreaba el hambre de los leones aferrados.Y allá bajo el acoso la ninfa tropezó al vacío de una charca que causole así caer en el barranco de una leona. Y rendida allí en el fondo, la ninfa levantó sus ojos, a su entorno descubriendo un pavoroso círculo de bestias rugientes.



La musa le ruega al poeta que la olvide...

Por: Jesús Gastelum

Galopan los días sobre tu recuerdo rendido.
Galopan veloces sobre sus huesos tendidos.
Pero tu doliente recuerdo no ha de fallecer
por más sufra mi alma al vérlose vencer.
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De pronto se arrastra tu recuerdo moribundo
quejándose en el suelo de su alma dolorida.
Y a veces se levanta de la tierra gemebundo
cuando yo le pido a la nostalgia que persista.
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“Mírame galopar,” amor mío.
“Mírame galopar en estos días,” Le decía.
“Y mírame caer cuando se me atraviesa la noche.
Mira cómo estos caballos se me vienen encima
Después de atropellar tu recuerdo sangriento.”
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Pero ni la grave fuerza de estos caballos
me podrá quebrar así como tu ausencia.
Que se me vinieran encima las noches
yo las sostengo con los brazos heridos.
Que se me vengan también sus tinieblas
yo las arrojo hasta el barranco del ocaso.
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Errantes días que se irán de brucesa l
as ciénagas del inmundo olvido.
Su recuerdo permanece eternamente
suplicando a la distancia que lo deje.
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“Déjame morir,”
Me decía.
“Deja de sufrir.”
“Deja que me lleven los caballos del invierno.
Deja que me arrastren hacia el fondo del olvido.”
“Yo he quedado tan frágil,” repetía.
“Yo he quedado muy lejos de llenarte como antes.
Deja que me arrastren hacia allá donde la niebla.
Déjalos que me lleven.
Déjalos que al fin nunca han logrado matarme.”
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En las alturas del olvido yo alzaré tu nombre.
Cantaré los cantos que cantábasme en el alba
bajo los coros infinitos del estero interminable.
Honraré tus palabras, recordaré lejanos ojos.
Pero por el amor nuestro, te pido, ten piedad,
te ruego que me dejes morir.



Una cita a ciegas inolvidable


Por: Stephanie Razo

Recuerdo como si fuera ayer, la navidad del 2005. Y cómo poder olvidarla si fue en esa navidad cuando mi padre me obsequió mi regalo más anhelado: una computadora. Me sentí la mujer más feliz sobre la faz de la tierra. Con esa computadora no sólo iba a poder realizar mis tareas escolares con más facilidad, si no también iba a tener la oportunidad de llevar a cabo uno de mis pasatiempos favoritos en aquel entonces: Chatear. Pero, ¿Que es Chatear?, Chatear es un Anglicismo que significa “charlar”. Actualmente se la llama Chat a la comunicación escrita entre dos o más personas que tiene lugar a través del internet. Y es así, por medio del Chat, como yo solía comunicarme con mis amigos y familiares, con los cuales mantenía conversaciones por largas horas en lo que se conoce como “sala de chat”. En una ocasión en particular me encontraba chateando con mi prima a eso de la media noche, cuando de pronto un extraño se incorporó a nuestra plática. Mi prima decidió abandonar la sala de chat, pero yo estaba tan fastidiada que seguí conversando con ese sujeto. Nunca imaginé que chatear por la madrugada con un desconocido iba a cambiar el resto de mi vida.
Desde la primera vez que chateé con Eduardo, sentí una conexión sumamente especial entre los dos. Parecía como si ya nos hubiéramos conocido en una vida pasada. Desde ese entonces, Eduardo y yo chateamos y hablamos por teléfono casi diariamente por un año y medio, hasta que decidimos que era tiempo de conocernos en persona. Anteriormente nos habíamos mandado fotos para saber cómo lucíamos físicamente pero los dos moríamos por conocernos en persona y tener lo que llamamos una “cita a ciegas”. Por fin, el 7 de octubre del 2006, el día tan anhelado de nuestra cita llegó.
Recuerdo que Eduardo me citó en un parque localizado en la parte superior de unas montañas. El paisaje era hermoso ya que a la altura donde se encontraba este parque se podía apreciar la hermosa ciudad de Los Ángeles en todo su esplendor. Decidí llegar un poco antes de la hora acordada y esperar en aquella banca por el hombre que por más de un año compartió con migo y se hizo parte de mi vida. La espera se hacía eterna, los minutos parecían horas, pero dentro de mi desesperación, el hermoso panorama que tenía a mis pies, aquella increíble vista y el sonido de las hojas de los árboles moviéndose con el vaivén del viento, amenizaban un poco mi espera. Cuando me encontraba en aquella banca del parque, contemplando mí alrededor, repentinamente sentí una mano tocando mi hombro izquierdo. Era él, era Eduardo. Voltie, y no podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Era impresionante, mucho más de lo que yo esperaba. Era tan guapo y apuesto como el galán de la telenovela favorita que sintoniza mi madre todas las tardes. Era simplemente el hombre de mis sueños, lo cual me provocó pararme de la banca donde estaba sentada y correr a abrazarlo.
Al momento de sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo sentí como si el tiempo se hubiera detenido, me posé en una dulce nube dando paso a un maravilloso sueño del cual no quería despertar. Cuando nos separamos de aquel abrazo y pude ver el verde de sus ojos reflejándose en los míos, sentí mi corazón latir tan fuerte como si quisiera salirse del pecho. Pude experimentar esa revolución de mariposas invadiendo mi estómago, y una voz interna viniendo de mi alma me gritaba que me había enamorado. En ese momento no existía nadie más sobre la fase terrestre. Éramos sólo Eduardo y yo en aquel parque. Ese precioso parque que fue y seguirá siendo testigo de aquel mágico encuentro con el amor de mi vida.
Después del día de nuestra cita Eduardo y yo nos seguimos viendo unas cuantas veces hasta que tuve que confesarle mis sentimientos de amor hacia él y el lugar tan especial que ocupaba en mi corazón. Mi corazón se partió en mil pedazos cuando al dejarle saber que estaba enamorada de él su respuesta fue que él también se había enamorado de mí, pero que él no creía en las relaciones de novios a larga distancia y no estaba dispuesto a intentar un noviazgo conmigo. Con todo el dolor de mi ser decidí dejarlo ir y aprender a olvidarlo.
Hasta el día de hoy pienso como aquella cita a ciegas marcó mi vida. Esa cita con alguien que conocí por internet en el día y la hora menos esperada. En la actualidad puedo decir que estuve enamorada de una persona que vi unas cuantas veces en mi vida pero que por años compartimos infinidad de experiencias y emociones por medio de la computadora. Han pasado más de cuatro años desde que conocí a Eduardo por internet y aunque hoy en día no sepa más de él, nunca olvidaré que gracias a esa computadora y a chatear, tuve la cita a ciegas más especial de mi vida.




La gran importancia de las cosas pequeñas (El comienzo de la vida)

Por: Heriberto Orea

Todo empieza con tan sólo 60 micras de largo (una micra equivale a la milésima parte de un milímetro). Es invisible a nuestra vista, pero aunque sea imposible de creer, ahí esta, abriéndose camino hacia su meta final. En su viaje se encontrará con millones de obstáculos que tienen el mismo objetivo; solamente uno triunfará. Todo este suceso pareciera como si tomara lugar en el universo infinito, pero increíblemente esta restringido a unos cuantos centímetros cúbicos de espacio. Finalmente, al convertirse en el ganador entre tantos millones, comienza un nuevo mundo. En ese nuevo universo que las 60 micras de largo ayudaron a crear, se podrán encontrar perspectivas diferentes sobre el bien y el mal, un espíritu nuevo nacerá y toda una historia comenzará. Ese pequeño viaje de algunos cuantos centímetros, será el comienzo de la vida.
Se podría decir que su medida es insignificante, y que jamás se le encontraría a plena vista; es imperceptible. Tal vez muchos pondrán en tela de juicio que una célula de este tamaño tenga tanto potencial para llegar a convertirse en algo maravilloso. Es increíble que este fenómeno celular, que parece intrascendente, sólo se pueda presenciar a través de un microscopio. Presenciar tal evento con nuestros propios ojos sería como querer ver el universo en el grosor de una hoja de papel. Si todo lo mencionado ya es difícil de creer, ahora imaginemos que esta misma célula viaja por una autopista diminuta, donde la velocidad es poco más de un centímetro por hora. Esta ruta llevará al esperma a su meta final.
Aunque todo parezca fácil e insignificante, el viaje no es así para esta célula casi invisible. Millones más como él, buscan el mismo destino, ellos también viajan por esa autopista con el simple propósito de llegar a su meta. Muchos millones morirán en el camino y pasarán desapercibidos, nadie se dará cuenta de esa tragedia, el mundo seguirá girando como siempre lo hace, noche y día. Pero la batalla dentro del útero continuará, como todas las grandes batallas de la historia lo han hecho, hasta que haya un triunfador.
Todo este suceso pareciera como si tomase lugar en una gran ciudad o en un gran planeta, pero lo increíble es que no es así. Este evento increíblemente sucede en un espacio casi tan pequeño como el puño de una mano. Sin embargo, es más que suficiente para lograr una de las hazañas más extraordinarias de la humanidad. Entonces, a causa de este ejemplo, podríamos deducir que un suceso de esta magnitud, no necesita todo un espacio tan grande como el universo para crear la vida.
Después de haber vencido a millones más y haber viajado por tres días en un útero lleno de obstáculos, el pequeño espermatozoide finalmente habrá completado su misión. Lo que casi era invisible, comenzará a tornarse en algo espectacular. Perderá su forma original, pronto se comenzará a distinguir una cabeza y una espina dorsal. Jamás volverá a ser esa célula diminuta que en algún momento fue. Crecerá sin parar día a día, semana tras semana, mes a mes; para entonces, el pequeño esperma será irreconocible. Es asombroso que algo tan microscópico como el esperma llegue a crear todo un mundo nuevo dentro de un ser humano.
No sólo se habrá creado una nueva vida, sino que al mismo tiempo se estará presenciando el comienzo de un nuevo mundo, porque ¿acaso no es cada cabeza un mundo diferente? Esta nueva existencia (de acuerdo a las reglas o creencias de la sociedad) tendrá un espíritu y tratará de salvar su alma si cree en el cristianismo. O tal vez llegue a ser el defensor de la humanidad o su enemigo número uno. Desarrollará y aprenderá un lenguaje para comunicarse con otros y su cabeza la llenará con otras ideas abstractas, tales como el tiempo y el valor del dinero. Cuestionará el origen de la vida, tendrá su propio grupo de reglas éticas acerca de la sociedad, de igual manera, este pequeño esperma puede llegar a crear grandes guerras y puede terminarlas. Quizás, al final él rechazará todo, porque en su cabeza, solamente somos un pequeño espejuelo en el universo, insignificante y distante.
Es verdad que las cosas pequeñas son muy importantes en la vida. No hay un ejemplo más claro que el viaje por el útero de ese pequeño gigante: el espermatozoide. Ese viaje que comenzó en tan sólo unos cuantos centímetros cúbicos de espacio se habrá convertido en toda una gran odisea.


26/11/09

Fin de Trimestre 2009

La próxima edición de Ciudad Universitaria no estará dedicada a algo en especial, así que tienen la libertad de mandarme lo que quieran. La fecha límite para participar es DICIEMBRE 10. Así que preparen sus historias poemas, pensamientos, fotos, etc. y envíenlas a melina_aeepr@yahoo.com

1/11/09



¿Por qué se celebra el día de los muertos?

Muy sencillo, se dice que la vida es un sueño y cuando la gente muere es cuando realmente despierta. El alma se libera y es realmente libre. La muerte no es algo que se ve con miedo sino como algo inevitable y digno de celebrar. El día de los muertos es una celebración que les permite a los vivos acercarse más a los muertos por medio de cantos, comida y bailes. Es entonces cuando, según la tradición, los muertos regresan para estar con los vivos. Los orígenes de tal celebración son anteriores a la llegada de los españoles. En la era prehispánica era algo común y corriente conservar los cráneos para después mostrarlos durante rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. Hace años atrás se celebraba al inicio de agosto y era una celebración que duraba todo un mes. Las festividades eran precedidas por la diosa Mictecacíhuatl, conocida como la “Dama de la Muerte” y esposa de Mictlantecuhtli, señor de la tierra de los muertos. Hoy en día depende cuales sean tus creencias el día de los muertos puede ser un día extremadamente religioso o un día para celebrar las vidas de familiares ya fallecidos. Lo que si es verdad es que el día de los muertos traspasa fronteras y por eso no es difícil ver unas velas prendidas por ahí o un altar en memoria de un ser querido en un rinconcito de nuestra ciudad. ¿Y tú celebras el día de los muertos?

José Javier Padilla-Ensayo

Yo, calavera
¿ Por cuánto tiempo muere el hombre?
¿ Qué quiere decir para siempre?
-Pablo Neruda

Desde hace tiempo que me quiero morir. Y no hay nada mejor que morirse cuando se tienen ganas. Pero el verdadero mérito no está en cometer suicidio, sino en encontrar la muerte y apresurar el negocio de terminar la vida. Es por so que llevo días tratando de encontrar mi muerte para proponerle el trato fatal. A pesar de que todavía no la encuentro mi entusiasmo por dar con ella no ha disminuido. Sino al contrario. Cuando la encuentre el hallazgo será más victorioso o mejor dicho más fatal.
He dicho que desde hace varios días he venido preguntando por mi muerte, y hasta le pedí a una muerte ajena que me diera razón de ella. Pero aquella muerte de pronto calmo mis ímpetus.
-Los asuntos de perder la vida solo se arreglan con tu propia muerte.- dijo de mala manera. Y así es que emprendí en la tarea de encontrar mi muerte con una determinación irreversible. Después de caminar varias horas me encontré, enfrente de una cantina, a la Huesuda Mayor, la muerte que se lleva a todos los viejos, la que más clientes tiene y la más paciente también. La miré directamente a sus ojos vacios. Ella también me miró y me noto cansado. Se acercó un poco y noté que sus huesos estaban más carcomidos que nunca. “Creo que me voy a morir” -bromeó con el talante cansado. Le invité un trago porque al fin de cuentas estaba seguro que no la volvería a ver. “No moriré de viejo” pensé entre mi mismo para no insultarla. Al entrar a la cantina llamada La Tumba, la Huesuda confesó que se iba a quedar varios días en el pueblo y también confeso que cuando hacia viajes se llevaba a más de uno. Cosa que todo el mundo sabía pero nadie nunca lo había confesado tan descabelladamente. Nos tomamos dos cervezas. La muerte miraba el reloj de reojo. Le platique que me interesaba morirme y me rebelo que existían unas tierras donde vivían todas las muertes y sin ningún remordimiento me rebelo el camino. Volvió a mirar el reloj. La Huesuda Mayor se levanto despacio y caminó, aun más lenta y con algo de alcohol en los huesos, hacia el joven forastero. “no me digas que las calacas también cagan” bromee esperando que revelara lo que en realidad estaba a punto de hacer. Volvió su cráneo hacia mí y dijo más seria que nunca: “los planes de vengar una muerte se propusieron hace mucho tiempo pero está entre el destino y yo en fijar la hora”. La muerte se miraba nostálgica y triste. Se preparaba al ritual de la muerte. Llego, la muerte, donde el joven forastero y se fue penetrando en su cuerpo como si fuera su propio pellejo. Entonces el forastero se levanto, ya con la muerte adentro y camino hacia la mesa donde se encontraba el coronel Navarro. Alcance a ver que la mano de la muerte buscaba la pistola y fueron los dedos esqueléticos de la huesuda, penetrados en la mano del forastero, que apretaron el gatillo y dispararon contra el coronel.
Con el ánimo destrozado por no haber sido yo el que muriera, seguí en mi empresa de encontrar mi muerte. Desatento a mí alrededor recorrí varios kilómetros por el camino, que de acuerdo a la Huesuda Mayor, me llevaría a donde las muertes. El pueblo se quedo atrás. El camino se hizo más angosto, más solitario y después de muchas horas me pareció infinito. Pensé que si cada quien carga con su propia muerte entonces como era que esta fuera tan difícil de encontrar. Conforme caía la noche y cargando la fatiga de un largo recorrido sin ninguna esperanza de encontrar la muerte, me dispute a dormir un poco con la ilusión de no amanecer.
En la mañana siguiente, antes que me despertara el fracaso de no haber muerto, me despertó un alboroto que recién no pude descifrar con exactitud. Parecía el ruido al salvaje trote de una manada de bestias, se confundía también con una cuadrilla de gente alborotada o con una especie de pelotón perteneciente a los de otro siglo. Por fin apareció un batallón de alrededor de trescientas calaveras que hacían vibrar la tierra. El paso del batallón era con ritmo torpe pero siempre veloz. En medio del estruendoso vibrar de los esqueletos, logre apartar a una calavera. Le pregunte rápidamente que a donde se dirigían tantas muertes. “somos las encargadas de las muertes causadas por las epidemias” contestó apresurada pero alcanzó a añadir que se dirigían a un pueblo al extremo del continente cuyo nombre no logré retener. Después que desapareció el batallón a lo lejos, me quedé tan aturdido que creí oír la trácala de los esqueléticos cuerpos todavía cerca por un largo tiempo. Estaba seguro que las huellas del batallón me llevarían al lecho de todas las muertes: a la ciudad de las calaveras. Calculé que debía de estar cerca y despreocupado me olvide de tener en cuenta mi ubicación. Después de varios días los vestigios desaparecieron y yo a la mitad de no sé qué parte del mundo me encontré perdido. Sin embargo, seguí caminando con unas ganas que crecían desmesuradas con la ilusión de morirme.
Habían pasado varias semanas y mis ropas se hacían desgastadas; mi barba creció sin alguna simetría, mis pies entorpecieron por la fatiga y a mis hombres se añadió un peso agotador. El cansancio se apodero de mí. Ya entonces, durante el día, descansaba más de lo que avanzaba. Pero la determinación que persistía mis entrañas por encontrar la ciudad de las Calaveras no me dejo morir a pesar de que morir era lo que más deseaba.
Sucedió entonces en mi andar que tropecé con la muerte de la soledad. Estaba seguro que aquella era mi muerte. Creí sentirme muerto por un momento pero solo confundí la muerte con el sentimiento de la felicidad. Y he aquí que me veo comprometido a explicar tan absurda confusión, pero esta es razonable si se recuerda que el único propósito en mi vida, para ese entonces, era morirme, y eso, lo único que me haría feliz. En el aislamiento de sus pasos apenas dejaba notar su presencia. No se interesaba por lo que ocurría mas allá de su armazón. Tanto así que cuando paso junto a mí, ni siquiera levanto la mandíbula para verme. Creo que no advirtió mi presencia. Fue entonces que percibí otras tierras. Distinguí, lo que parecía intacto de desastres, otro paraíso natural. Todo era un silencio absoluto. Confundí la tranquilidad de ese lugar con la paz de los muertos. Me percate de un rio cuyas aguas yacían mas inmóviles que los propios difuntos y con tropiezos bajé una pequeña colina para llegar hasta sus aguas; al llegar vi tantas muertes que parecían, en aquellas tierras, un hormiguero de Calaveras. Sin darme cuenta había llegado al paraíso de los inmortales donde viven todas las calaveras por la única razón de que el resto del mundo es tan mortal que hasta las propias calaveras corren el riesgo de estirar la pata.
-Busco mi muerte, quiero morir- le dije a la muerte más cercana.
-Ah Suicidio! cada vez que regresas dices lo mismo- contestó la calavera. Incliné la cabeza aún sin entender y vi los huesos de mis manos.

23/9/09

Otoño 2009

La próxima edición de Ciudad Universitaria estará dedicada al día de los muertos. La fecha límite para participar es OCTUBRE 28. Así que preparen sus historias tenebrosas, poemas, pensamientos, fotos, etc. y envíenlas a melina_aeepr@yahoo.com

Además han pensado alguna vez ¿por qué se celebra el día de los muertos?

Encontrarán la respuesta en la próxima edición…

31/5/09

Primavera 2009

Ciudad Universitaria primavera-2009, está dedicada a los poemas participantes del concurso poético de la Asociación de Estudiantes de Español (AEE). Los jueces del concurso fueron, el poeta Néstor Díaz de Villegas, Fabio Chee, estudiante de doctorado en la universidad de California en Irvine y la profesora Paola Marín (CSULA). En esta edición incluimos los poemas participantes y a los ganadores. 
Uno de los principales objetivos de AEE es PROMOVER LA CULTURA EN EL CAMPO DE LA LENGUA HISPANA.  De allí la importancia de este certamen de carácter literario desarrollado en la modalidad de concurso de poesía, cuyo objetivo era incentivar la imaginación, la creatividad, la sensibilidad y el interés por la creación poética en los estudiantes de español de CSULA. Igualmente, pensamos que el arte es fundamental para crear un sentido de comunidad, sobre todo cuando ha sido producido por aquellos más cercanos a nosotros. Muchas gracias a todos los que participaron en el concurso poético y a sus ganadores.

atte:

Ciudad Universitaria 



(esta edición es la última que estará a cargo de Thania Muñoz. La próxima Ciudad Universitaria será liderada por nuevos directores.)


Primer Lugar: Adán Pereira

el jurado afirmó,
"no se remonta a la abstracción del signo o de la metáfora muerta. Hasta goza de cierta libertad gramatical debido a su intertexto lingüístico".

Conocido de la Noche

 

De la noche soy conocido

Amigo de las sombras soy fiel

De la luna llena testigo

Y de noches frías en la piel.

 

Caminé  puentes de East LA

Amaneceres en Hollywood

Bajo arboledas en Brentwood

Evitando el ojo de la ley.

 

Tome el freeway hasta el mar

Caminé en la playa sin parar

Hasta que aquel sol detúvome

Retorno a casa forzándome.

 

Manejé hasta  terminar

El combustible, sin detener

Perdido en algún bulevar

Sin intenciones  de saber.

 

Visite cantinas y cafés

Hable igual  con vagabundos

Que me mostraron cómo andar

Sin ser visto, en las noches

De Downtown.

 

Hubo noches de lluvia

Resbalando en el cristal

Deteniendo tan sólo

La velocidad

Pero sin detener esta ansiedad

De tenerte en este auto

Que no deja de soñar

Con tu compañía al volante

Con tu perfume y tú besar.

 

Hubo noches de fuegos

En las colinas sin parar

Cenizas cayendo como nieve

Como cenizas quedaron de tu amar.

Primer Lugar: Jesús Gastelum

el jurado afirmó,

"por medio de la metáfora logra hacer de la noche un ser vivo y multiforme, espejo del poeta".

La Noche Sepulta...


La noche sepulta al sol bajo los cerros oscuros.

Una yegua de angustia se desboca por el barranco.

 

Pálido entre ciénagas de revueltas súplicas.

Mi alma estirada y enferma de turbios alientos.

 

Fue en la extraña, la vieja y extraña soledad

que la lluvia vagaba su extraviado lamento.

 

El sueño arrastrado en la perdida hojarasca.

Libre, rodando en el viento del otoño sombrío.

 

De pronto el cielo acarreaba las nubes lejanas.

La luna hacía blanquear sobre las velas errantes.

 

Tanta ilusión inmensa venida de golpe.

Hasta que el cielo de pronto volvió su antigua mirada...

 

¡Pánico de sacudidas montañas! ¡Evacuación

de tormentas! ¡Violento escape de los mares!

 

Mi vida fue a tu puerta a golpes y gritos de llanto

locamente extraviada entre la muerte de los días perseguidos.

 

No fue sino el invierno, la fría y amarga tristeza

que esperaba de asalto en su hambriento silencio.

 

Crucé en el ajeno desvelo de la ausencia profunda.

Me acerqué demasiado al andamio del alba.

 

Débil en el cuerpo y la angustia devuelta.

Acechado hacia el olvido bajo miradas de angustia.

 

Grave, desbocado, moribundo, colgado en la cruz de tu nombre.

Clavado entre el amor y la sólida pena de tu alma.

 

Ah, cómo no arrancar la ira de la historia ardiendo.

Cómo no escupir en ella la cólera del crudo anhelo.

 

Eras la trémula ansiedad, la sorda ilusión aferrada,

y la palabra blanca teñida por el pecho abierto.

 

¡Oh los abrazos forzados! ¡Oh las miradas desviadas!

¡Oh la furia combatida en la garganta de un volcán!

 

Como un ave busqué la cima más atrevida del cielo,

y el cielo atrevido me tumbó de la cima como un ave.

 

Invasor derrotado. Nocturno derrumbe de incendios.

Sobre ti derribaron las grandes torres del cielo.

 

Sobre ti sacudían las salvajes cadenas sin cesar

frente a ella con los ojos erguidos de una estatua.

 

Tiempo desnudo que descubrió las ruinas quemadas.

Fue el temporal desterrando la vida en su enorme revuelo.

 

Aún detuve la muralla vencida de esperanza.

Aún dejé escapar la sombra del ávido anhelo.

 

Himnos de luto que en las luchas cerraron el cielo.

Apenas los cadáveres yacen cimentados en el sepulcro.

 

Ya la niebla abandona el corazón en el crepúsculo

deshabitado como un pueblo de guerras y diluvios.

 

Evoca mi alma y solloza de pavor en tu recuerdo sangrante.

La noche levanta a todo difunto del cementerio latente.

 

Una gaviota olvidada atraviesa el cielo vacío.

Invaden ciegas serpientes tras la costa del mar.

 

 

¡Ah tirante serpiente! Eres atroz y voraz y bestial

repartiendo noctámbulas medusas feroces.

Segundo Lugar: Jardiel Ferreyra

Invisible

 

Ya con firmeza insisto:                                                

¡Oh! Mi amada soledad,                                               

Ya no me causas ansiedad.                                                

Ya mil veces lo repito.                                               

 

Soledad no eres fría.                                                            

Me lo han dicho Poetas,                                               

Con versos en las libretas.                                      

Eres luz de mediodía.                                                           

 

Poetas de otro mundo.                                                            

Nuestras vidas en caminos,                                              

Unidas por un destino.                                               

Con un sentido profundo.                                           

                                                                                    

Mis caminos son delicia:                                               

Cuando entre la soledad,                                                

Me cobija su tempestad.                                             

Adoro su acaricia.                                                           

                                                                        

Uno, dos, tres, cuatro, cinco.                                               

                                                                                   

Otra vez me atormento.                                                

Cinco segundos sin rumbo,                                               

Han cambiado por completo,                                        

La estética del mundo.                                            

                                                                                    

Un mundo manipulado.                                               

Siempre los mismos tiranos.                                 

Un destino controlado.                                               

Otra vez la avaricia.                                                           

                                                                                   

Caricias sin espíritu.                                                           

Naturaleza perdida.

Caminos hechos de oro,

Sin libertad de salida.


Modernidad tan temible.  

Ya soy individualista,

En tu afán capitalista.

Me tienes tan invisible 


Soledad no atormenta.

Ahora invisible soy.

Mi corazón tan oculto,

Eso si causa difuntos.


Ayer, yo no conocía.

Ahora, no me conocen.


Hoy material me cobija.

Dinero, lujo…material.  


Me miras y me escuchas:

Pero nadie comprendido.  


Guau, Pío, Miau, Cuac, Quiquiriquí, 


Por dentro, soy, seré…

Por dentro, eres, serás…

Por dentro, es, será…

Por dentro, somos, seremos…

Por dentro, son, serán…

                                            

Nada, Ni Polvo, Nada…tan solo.