17/1/11
Por Jesus Gastelum
Vagando por los pueblos
Busca la calma del jardín
Para deleitar a las rosas
Y entretenerse con el jazmín.
Se sube entre los árboles!
Tumbando las manzanas
Deshojándole los brazos
Y espantando los canarios.
Mientras bájase de pronto
Para treparse ahí de nuevo.
Y arriba van las nubes!
Esperándolo a que suba
Y acarrearlas por el cielo
Cual rebaño hacia sus cunas.
Mas descalzo va en las calles
perseguido en la hojarasca
saltando entre las piedras
caminando por las charcas.
Huye el viento por el campo!
Con su libertad de pájaros
Entre las yeguas y caballos
Que se echan en el pasto.
Luego llega a los trigales
Dispersando las espigas
Despertando las palomas
Que alimentan a sus crías.
Dulce revuelo de hojas!
Oh, travieso niño
Entrando por las casas
Azotándome las puertas
Y huyendo en las ventanas
Redoblando tenedores
Y doblando las cucharas
Como una banda única
De metales y campanas.
Mas no se cansa el niño viento nunca.
Y de pronto viene a mí entre la distancia
Así acarreándome de plumas blancas,
Canciones viejas y fragancias largas.
Oh! necio niño sobre mi hoja clara
Deseando ver el verso que le escribo
A mi novia amada.
16/1/11

Antes que yo me muera.
Canten mientras yo palpite en esta tierra.
Levántense y desplúmense en mi cabellera.
Canten porque de sus cantos resonantes
Amanecen y se elevan mis palabras delirantes.
Compartan el secreto que me oculta la magnolia.
Quiébrense de modo que despierten las estatuas
Y la tarde baje a su tumba alegremente muerta.
Extiendan por el cielo sus grandiosas redes
Para que el viento las redoble con sus manos
Cual las viejas cuerdas de un arpa encantado.
Dóblense, Oh! Fieles mis huérfanos,
Que huyen y regresan a mis ojos solitarios
Siervos que alimentan mis ansiosos huesos
Con el coro interminable de la tierra inmensa.
12/10/10
Después de estar ausentes por algunos meses, ¡estamos de regreso!
Ciudad Universitaria está finalmente de regreso este otoño 2010. Te invitamos a que te conviertas en colaborador de nuestra página dedicada a la creatividad del departamento de español en CSULA. ¿Qué esperas? Manda tus escritos o lo que necesites expresar através de esta válvula de escape.
Estén atentos para enterarse de la fecha límite de nuestra próxima edición. Pueden mandar sus escritos, fotos, pinturas, música, lo que se les ocurra a aee.csula@gmail.com, escriban como título en su correo "Ciudad Universitaria".
¡Esperamos leerlos pronto!
Atentamente,
Ciudad Universitaria
16/4/10
Las palabras dan vida a la música y esto se convierte en el arte más directo, que entra por el oído y llega al corazón:
http://new.music.yahoo.com/videos/CarlosBaute/Colgando-en-tus-manos-con-Marta-Sanchez--217230537
15/4/10
Jesús Gastelum

Cuando el Señor se hastió
Del pecado del hombre
Bajaron los doce ángeles
Apóstoles de Cristo
A la cima de un alto cerro
Con un caracol blanco
Cada uno erguido.
Y mientras nos arrodillábamos fueron cerrándose
desde el oriente hasta el poniente las nubes oscuras.
Y el primer ángel sonó su cuerno en arrobamiento
causando un viento tan fuerte que desvistió los pinos
Y procedido éste por un canto de dolientes reclamos
fue tumbando las estatuas blancas de las tumbas.
El primer ángel manifestó su canto entre sus dientes apretados
Y distinto fue a los otros porque era dividido en tres fragmentos
Y cada fragmento guardaba un llamado:
El primer fragmento reclamaba algo respecto a los tiranos
que hubieron en la historia de injuriar a su hermano.
Vi unos cuervos, al cesar esas palabras,
Salir de sus cuevas con las alas ardiendo
Y buscaban el agua para segar las llamas
Pero no encontraban ni una sola charca
Porque el Señor les nublaba la mirada
Y así tuvieron que morirse en el viento
Hasta caer de bruces sobre a la tierra.
El segundo fragmento se quejó de los pueblos que estos
Tiranos habían arrebatado por cultivar su laurel ajeno.
Y el tercer fragmento reclamó ante el espíritu enfermo
Que no obra sino en deslealtad y codicia.
Al cesar del tercer fragmento recuerdo haber visto
Unas cadenas desceñirse en cenizas sobre la tierra
y unos esclavos locamente a los pies de los cerros
Huyeron a reverenciar los santos redentores.
Entonces dobló su cuerno el tercer apóstol,
y las olas todas vi alzarse más alto que las torres del oriente.
Esta su voz fue más ligera y clara, pero firme, sin embargo.
Y doblaron las campanas de los más antiguos templos.
Algunos derrumbáronse mientras oraban dentro de ellos,
y otros permanecían inmóviles de pie.
Sus versos imploraban por la fe infinita, y asimismo
lamentaban las querellas que extinguían al hombre.
El viento no cesaba de doblar los campanarios,
y las enormes olas permanecían a lo alto.
De pronto el viento que arrastraba una piedra
Me arrolló tan lejos hasta que perdí mi juicio.
Y al tiempo que desperté vi que ya el penúltimo
alzaba su cántico alado entre las cimas.
El más grandioso, sin embargo, fue el canto último de ellos.
El ángel proclamaba el corazón de todos los hombres y mujeres.
Que "hemos de salvarnos si nos contenemos en la gracia del amor."
Parece que hube oído en su canto mientras le besaban en sus manos.
"Amaos hombres y mujeres. Persistid de pie ante las luchas del día."
Y es lo último que recuerdo haber oído y visto bajo aquel crepúsculo.
Algunos pájaros se levantaron de repente entre unos grandes árboles.
Y al mismo tiempo sonaron sus cuernos los doce ángeles discípulos
mientras eleváronse lentamente hasta perderse en el vaho del cielo.
Y cuando ya no lograba verles fueron abriéndose de nuevo los cielos.
A mi entorno todos permanecían en silencio arrodillados, y algunos
largas oraciones repetían en sus labios con sus miradas abajo.
Ya no recuerdo más, bajaron doce ángeles con la esperanza
de suscitar una revolución de amor para redimir al hombre.
Pronto habremos de extinguirnos si no cesamos la contienda,
el mismo ángel, redentor de todos los heridos, me lo dijo
mientras encontrábame inconsciente, inmóvil y absorto,
a los ojos del Padre que nos miraba desde el oriente.
30/1/10
¡Estamos de regreso!
"La música es el corazón de la vida. Por ella habla el amor; sin ella no hay bien posible y con ella todo es hermoso".
Franz Liszt (1811-1886) Pianista y compositor austriaco de origen húngaro.
18/12/09
¡Gracias!

No sigas el camino; ve por donde no halla vereda y deja una huella.
- Anónimo
Rondaba la Ninfa...
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Este es un relato de una hembra que, al causar algunos hombres,fue forzada en las callejas de una ciudad.
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La misma ninfa cuéntame su grave historia al comenzarmas después los versos quiébranse del llanto en su cantar.
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Rondaba la ninfa por los campos silvestres.La luna a lo alto ardía llamando en sobresalto las más feroces bestias del bosque silencioso. El viento levantábase y cantaba de lujuria,cuando unos ojos grandes fulguraban los verdialesacechándola en las llamas del crepúsculo muriendo.Un lobo aullaba entonces en la cima de unos cerros y clamábale a la luna en soledad del cielo negro.La ninfa así espantada en su camino se perdió al tropezar una serpiente que furiosa le clamó:“las aguas y amapolas también descansan.”
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Orgullosa y ciega ella sus pasos continuabahacia un camino acorralado entre ciénagas oscuras.Y en los brazos de un arbusto despertose una lechuza bajo algunos viudos cantos despertándose otros cuervos.La ninfa estremeciose entonces bajo algunos pinosal oír estas palabras de esos pájaros sangrientos.“ no andes por los campos de las almas que reposan.”
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Y cesó el relato apenas la hembra sollozando.
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Su blanco rostro sonrojose al presenciar su desventura irremediable. A su espalda abrían su boca los pantanos tragársela queriendo, mientras se quemaba ya la luna como una cruz de luto bajo el cielo. Su mirada ella torció cuando volvíase hacia atrás descubriendo los dientes centelleantes que su carne perseguían. Surgía entre las ramas un aroma inmundo de moscas. Ella aligeró su huida entonces pero ya su cuerpo arreaba el hambre de los leones aferrados.Y allá bajo el acoso la ninfa tropezó al vacío de una charca que causole así caer en el barranco de una leona. Y rendida allí en el fondo, la ninfa levantó sus ojos, a su entorno descubriendo un pavoroso círculo de bestias rugientes.

La musa le ruega al poeta que la olvide...
Galopan los días sobre tu recuerdo rendido.
Galopan veloces sobre sus huesos tendidos.
Pero tu doliente recuerdo no ha de fallecer
por más sufra mi alma al vérlose vencer.
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De pronto se arrastra tu recuerdo moribundo
quejándose en el suelo de su alma dolorida.
Y a veces se levanta de la tierra gemebundo
cuando yo le pido a la nostalgia que persista.
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“Mírame galopar,” amor mío.
“Mírame galopar en estos días,” Le decía.
“Y mírame caer cuando se me atraviesa la noche.
Mira cómo estos caballos se me vienen encima
Después de atropellar tu recuerdo sangriento.”
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Pero ni la grave fuerza de estos caballos
me podrá quebrar así como tu ausencia.
Que se me vinieran encima las noches
yo las sostengo con los brazos heridos.
Que se me vengan también sus tinieblas
yo las arrojo hasta el barranco del ocaso.
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Errantes días que se irán de brucesa l
as ciénagas del inmundo olvido.
Su recuerdo permanece eternamente
suplicando a la distancia que lo deje.
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“Déjame morir,”
Me decía.
“Deja de sufrir.”
“Deja que me lleven los caballos del invierno.
Deja que me arrastren hacia el fondo del olvido.”
“Yo he quedado tan frágil,” repetía.
“Yo he quedado muy lejos de llenarte como antes.
Deja que me arrastren hacia allá donde la niebla.
Déjalos que me lleven.
Déjalos que al fin nunca han logrado matarme.”
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En las alturas del olvido yo alzaré tu nombre.
Cantaré los cantos que cantábasme en el alba
bajo los coros infinitos del estero interminable.
Honraré tus palabras, recordaré lejanos ojos.
Pero por el amor nuestro, te pido, ten piedad,
te ruego que me dejes morir.

Una cita a ciegas inolvidable
Por: Stephanie Razo
Recuerdo como si fuera ayer, la navidad del 2005. Y cómo poder olvidarla si fue en esa navidad cuando mi padre me obsequió mi regalo más anhelado: una computadora. Me sentí la mujer más feliz sobre la faz de la tierra. Con esa computadora no sólo iba a poder realizar mis tareas escolares con más facilidad, si no también iba a tener la oportunidad de llevar a cabo uno de mis pasatiempos favoritos en aquel entonces: Chatear. Pero, ¿Que es Chatear?, Chatear es un Anglicismo que significa “charlar”. Actualmente se la llama Chat a la comunicación escrita entre dos o más personas que tiene lugar a través del internet. Y es así, por medio del Chat, como yo solía comunicarme con mis amigos y familiares, con los cuales mantenía conversaciones por largas horas en lo que se conoce como “sala de chat”. En una ocasión en particular me encontraba chateando con mi prima a eso de la media noche, cuando de pronto un extraño se incorporó a nuestra plática. Mi prima decidió abandonar la sala de chat, pero yo estaba tan fastidiada que seguí conversando con ese sujeto. Nunca imaginé que chatear por la madrugada con un desconocido iba a cambiar el resto de mi vida.
Desde la primera vez que chateé con Eduardo, sentí una conexión sumamente especial entre los dos. Parecía como si ya nos hubiéramos conocido en una vida pasada. Desde ese entonces, Eduardo y yo chateamos y hablamos por teléfono casi diariamente por un año y medio, hasta que decidimos que era tiempo de conocernos en persona. Anteriormente nos habíamos mandado fotos para saber cómo lucíamos físicamente pero los dos moríamos por conocernos en persona y tener lo que llamamos una “cita a ciegas”. Por fin, el 7 de octubre del 2006, el día tan anhelado de nuestra cita llegó.
Recuerdo que Eduardo me citó en un parque localizado en la parte superior de unas montañas. El paisaje era hermoso ya que a la altura donde se encontraba este parque se podía apreciar la hermosa ciudad de Los Ángeles en todo su esplendor. Decidí llegar un poco antes de la hora acordada y esperar en aquella banca por el hombre que por más de un año compartió con migo y se hizo parte de mi vida. La espera se hacía eterna, los minutos parecían horas, pero dentro de mi desesperación, el hermoso panorama que tenía a mis pies, aquella increíble vista y el sonido de las hojas de los árboles moviéndose con el vaivén del viento, amenizaban un poco mi espera. Cuando me encontraba en aquella banca del parque, contemplando mí alrededor, repentinamente sentí una mano tocando mi hombro izquierdo. Era él, era Eduardo. Voltie, y no podía creer lo que mis ojos estaban viendo. Era impresionante, mucho más de lo que yo esperaba. Era tan guapo y apuesto como el galán de la telenovela favorita que sintoniza mi madre todas las tardes. Era simplemente el hombre de mis sueños, lo cual me provocó pararme de la banca donde estaba sentada y correr a abrazarlo.
Al momento de sentir sus brazos alrededor de mi cuerpo sentí como si el tiempo se hubiera detenido, me posé en una dulce nube dando paso a un maravilloso sueño del cual no quería despertar. Cuando nos separamos de aquel abrazo y pude ver el verde de sus ojos reflejándose en los míos, sentí mi corazón latir tan fuerte como si quisiera salirse del pecho. Pude experimentar esa revolución de mariposas invadiendo mi estómago, y una voz interna viniendo de mi alma me gritaba que me había enamorado. En ese momento no existía nadie más sobre la fase terrestre. Éramos sólo Eduardo y yo en aquel parque. Ese precioso parque que fue y seguirá siendo testigo de aquel mágico encuentro con el amor de mi vida.
Después del día de nuestra cita Eduardo y yo nos seguimos viendo unas cuantas veces hasta que tuve que confesarle mis sentimientos de amor hacia él y el lugar tan especial que ocupaba en mi corazón. Mi corazón se partió en mil pedazos cuando al dejarle saber que estaba enamorada de él su respuesta fue que él también se había enamorado de mí, pero que él no creía en las relaciones de novios a larga distancia y no estaba dispuesto a intentar un noviazgo conmigo. Con todo el dolor de mi ser decidí dejarlo ir y aprender a olvidarlo.
Hasta el día de hoy pienso como aquella cita a ciegas marcó mi vida. Esa cita con alguien que conocí por internet en el día y la hora menos esperada. En la actualidad puedo decir que estuve enamorada de una persona que vi unas cuantas veces en mi vida pero que por años compartimos infinidad de experiencias y emociones por medio de la computadora. Han pasado más de cuatro años desde que conocí a Eduardo por internet y aunque hoy en día no sepa más de él, nunca olvidaré que gracias a esa computadora y a chatear, tuve la cita a ciegas más especial de mi vida.












