02/11/08
Tercera Edición-Otoño 2008
Adán Pereira
La Noche Azul
Tus palabras, tenue azul
Relajantes como manos
Se me enredan como tul
Cada vez que nos amamos.
Bebemos ávidos el vino
Dulce néctar de los dioses
Cual nómadas en árido camino
De prisa, silenciando nuestras voces.
La débil luz, enferma de brillo
Es testigo fugaz del delirio,
Tus manos y mi piel como un río,
Corriente de sudor, y un beso mío.
Mi cuerpo vibra y tiembla como hoja
Que el viento arrulla, luego despoja
Como arranca violento de la rama,
El fruto de tu amor, mi bella dama.
La noche resbala como lluvia,
Las horas tristes nos ven y luego lloran
Perciben luz, es la hora del alba
Triste la noche acaba, la pasión aflora.
Solo
Tan solo, estando tu al lado de mis brazos
Tan vacío, con tu cuerpo completo
Con tu rostro y con tus manos,
Esta mi cama tan vacía
Mitad tuya, mitad mía
Y me revuelvo en mis sueños
Y te veo allí a mi lado,
Sin hablarte, sin tocarte
Solo, tan solo
Estando tú a mi lado.
Y las sombras de los árboles
Platican del verano
Cuando las hojas abandonan
El tranquilo mecer de sus ramas
Como abandonas mis caricias
Y las dejas allí por un lado
Solo, tan solo
Estando tu respiración
Tan cerca que siento su canción.
Solo, tan solo
Como esta solo el árbol sin sus hojas
Abandonadas en el viento
Arrancadas como se arrancan mis palabras
Cuando no puedo decir, te quiero
Cuando estas allí, sin estar
Cuando estoy solo, estando a tu lado
Solo tan solo
Estando tu respiración
Tan cerca que,
Siento su canción.
Agosto, 2007
Luna Maria Nebbia

Jesús Gastelum
Soneto de amor a Elizabeth
Alegre me engalana el corazón de danzantes guirnaldas
fulgureciendo de sublimes figuras con tu sinfonía heroica.
Mariposa orquestal. Prisionera de mis esclavas violetas.
Teñida en el más íntimo extremo de mi alma abismal.
Ágilmente fundiéndome con besos de pasiones salvajes
que en el fondo liberan tu húmeda y ligera fragancia.
Combatida en el violento clima de mis cálidos anhelos,
se rompen en ti las cadenas de la definitiva ansiedad.
En mi tierra sombría tienes la última voluntad:
luminoso lirio de sol que de tu mano soltastes
encendiendo la sed eterna de mis corolas lunares.
Oh, los fuegos perpetuos en que el amor fecunda tu nombre.
Tus místicos brazos se roban la luz a tu inmaculada imagen.
La aurora renace en tu alma y alada se extiende en el cielo.
Amor azul
Mujer, oh madreselva frutal, duelo de crepúsculos,
blanca rosa omnipotente de súbito amor mortal.
Como un tigre de tus brazos que me asalta hasta vencerme
dejándome atado bajo el vivo delirio silvestre.
Del cielo cae una rosa y te parte la boca de fresa.
En mi paisaje lejano surgieron del safiro los manantiales de tu
alegría, y las flores más azules sacudieron sus coronas de sueño.
Eres la aurora que tiñe y encanta las campanas de mi alma.
Ojos diurnos y fugaces que el horizonte
me arrebata sin cesar en el sur fulgurando violento.
Y es tu voz profunda ese mar ausente
hacia donde huyen en vano los ríos de mi amor azul.
Sirena blanca, fugitiva y terrestre.
Submergida tras el eclipse marino con tu misteriosa melodía.
Tienes dos caderas que las olas fueron haciendo bajo el firmamento,
allí se templa y yace la luna que divina en tu sueño escarlata.
Raúl González

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Lely Rouillón

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Melina Sánchez
Sección de Opinión: Thania Muñoz
"Yo opino..."
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